sábado, 23 de mayo de 2015

Práctica VII, No aguanto esta virtueducación

                                                                                                                5 de febrero de 2030
           Virtualumnos, jamás pensé que os escribiría esta carta sentada en una silla virtual. El otro día me preguntasteis por qué me dediqué a la docencia y que si cuando me licencié todo era igual que ahora. Ay niños si vosotros supieseis... empezaré por el principio.
          Desde que se crearon las escuelas hasta que yo terminé de estudiar, no habían cambiado en nada, sólo en que chicos y chicas podíamos estudiar juntos. En cuanto a los maestros y profesores, siempre hacían su trabajo de la misma manera: tenían un libro, daban clases teóricas y utilizaban pizarras con tizas, ya que a pesar de la creación de Internet y de ordenadores portátiles, tablets, pizarras electrónicas, en las aulas de Secundaria, prácticamente no se utilizaban.
            Yo me dediqué a la docencia porque me gustaba explicar y, aunque algunos me decían que todo cambiaría, yo pensaba que la impartición de clases iba a ser como lo era por entonces, ya que si yo llego a saber qué es ser profesora ahora... no me hubiese metido en este berenjenal.      
            Los virtualumnos ya no escribís, tenéis robots que apuntan aquello que yo os digo, lo cual no es mucho, ya que ahora la población dice que no servimos para nada porque en Internet lo encontráis todo.
Por otra parte, es muy frustrante para mí ser profesora porque tengo una mentalidad obsoleta, ya que todo ha cambiado tan rápido que no me ha dado tiempo a actualizarme y, cuando hablo y os explico cosas, me ignoráis, y os ponéis a jugar con vuestras sillas virtuales, porque llevan el tetris incorporado.
            En conclusión, os escribo esta carta (sí, carta, ya os he dicho que soy una antigua) para despedirme de vosotros. No puedo seguir viendo 50 robots en clase con sus 44784 luces parpadeantes y  a vosotros, pasando de mí jugando al tetris.
            Seguramente cuando entréis el próximo día a clase (si es que se le puede llamar así ahora, porque esto es como un salón de juegos de mi época, todo lleno de maquinas y de luces parpadeantes de colores) ni me echaréis de menos.
¿Para qué me necesitáis? ¿Qué es lo que no os ofrece Internet? Allí lo encontráis todo, así que he decidido quedarme en casa trabajando, formando parte de la wikipedia, ya que me ha ofrecido un buen contrato y, además de pagarme una nómina suculenta, creo que ganaré en salud, porque el hecho de haber pasado tantos años viendo lucecitas parpadeando, han hecho que lleve unas gafas de 6 cm de grosor de cristal... Ay chicos... de lo que fui a lo que soy...
            Que os vaya bien y, por favor, no corráis tanto con vuestras motos virtuales, dais miedo.
            Atentamente,

            La ya NO profesora de Lengua Castellana Online y Literatura

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